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Una década de innovaciones en ciencia y tecnología

Una década de innovaciones en ciencia y tecnología



El Foro Económico Mundial elige las 10 innovaciones más prometedoras del momento. Javier García Martínez, miembro del comité que realiza la selección, relata su experiencia.

En 2020, se destacó el uso de energías renovables, una de las alternativas más prometedoras a los combustibles fósiles. Foto: Pexels

El Foro Económico Mundial selecciona las diez innovaciones más prometedoras, pero para hacerlo debe contar con un grupo de especialistas idóneos, que tengan una visión amplia y detallada sobre la tecnología y, muchas veces, también con experiencia en la industria.

Por ello,  el químico, emprendedor, investigador y profesor universitario español, Javier García Martínez, quien fue reconocido por el Foro Económico Mundial como Young Global Leader y por el Massachusetts Institute of Technology como uno de los jóvenes más innovadores de su generación con el premio TR35 y  en junio de 2014 le fue otorgado el Premio Rey Jaime I en su categoría de Nuevas Tecnologías, relata que la selección de las diez técnicas emergentes del año comienza con un proceso muy abierto, en el que cada miembro puede proponer las innovaciones más interesantes que haya identificado, para defenderlas ante el resto del grupo.

En una serie de reuniones se debate hasta reducir la lista a solo diez técnicas, procurando que estas representen una variedad de temas y áreas científicas.

Top de técnicas emergentes

García Martínez afirma que, en 2014, cuando no se hablaba de COVID-19, se hizo una selección de técnicas basadas en el ARN mensajero, haciendo énfasis en que, mediante una inyección intramuscular, las propias células del paciente podían fabricar las proteínas que producen el efecto terapéutico.  

El especialista señala que esto permitió el avance de la técnica que está detrás de las principales vacunas con la COVID-19, sobre todo porque el fundador de Moderna, Noubar Afeyan, formó parte del comité de expertos.

En 2013, se señalaron los avances en la valorización del dióxido de carbono (CO2), la transformación de este residuo responsable del calentamiento global en productos de alto valor añadido.

Ya en 2020 se seleccionó la fotoconversión del CO2 en combustibles solares, esto es, la posibilidad de producir hidrocarburos análogos a los que se obtienen del petróleo empleando tan solo CO2, agua y luz solar, en un proceso que recuerda a la fotosíntesis. Ese mismo año, se destacó el uso de energías renovables para producir hidrógeno, una de las alternativas más prometedoras a los combustibles fósiles.

Últimamente se ha hablado del amoniaco verde, que se genera usando hidrógeno proveniente de energías renovables, en vez de gas natural o carbón, lo cual haría realidad la posibilidad de obtener abonos sin usar combustibles fósiles.

 En 2016, se pronosticó que la Internet de las cosas pasaría a ser de las «nanocosas». Hoy en día, gracias a los avances en nanosensores esta predicción es ya una realidad, como demuestra su aplicación en medicina, agricultura de precisión y monitorización inteligente.

En 2017, se destacó el uso del aprendizaje profundo en el análisis de imágenes. Los nuevos algoritmos permiten a los ordenadores encontrar patrones ocultos que, en muchas ocasiones, las personas pasamos por alto.

Fuente consultada aquí